martes, 9 de octubre de 2007

¿MACHOS EN CRISIS?

Ya no son los proveedores de la casa ni la única voz que ronca en la relación de pareja y el sexo. Los hombres se sienten perplejos frente a los cambios sociales que desdibujan su tradicional identidad masculina. En este nuevo escenario, si bien muchos exploran con gusto en sus nuevos roles, otros ven en la violencia su única arma para demostrarle a su pareja -y a sí mismos- su superioridad.

En esta sociedad, donde los valores masculinos están desdibujados, donde ya no se puede ser el proveedor, el conquistador, el protector, o el reproductor , por alguna parte tengo que mostrar que soy macho, y recurro a la violencia para poder exhibir mi masculinidad, es una demostración caricaturesca, pero es la forma en que me afirmo como macho", dice Klaudio Duarte, director del Departamento de Sociología de la Universidad de Chile, quien cree que hay una relación directa entre los cambios sociales de los últimos cuarenta años y los eventos de violencia.

Victimario sin tratamiento

Francisco Aguayo, coordinador de masculinidad del Centro Interdisciplinario de Estudios de Género de Universidad de Chile dice que el gran problema es que ni la identidad masculina ni el tema de la violencia -estudiada ésta desde el mundo del hombre- han sido analizadas con detenimiento, lo que se transforma en una barrera nada de despreciable a la hora de intentar prevenir los casos de femicidio.

Aguayo critica que las políticas se centren en las víctimas de violencia, pero no en el victimario, quien no es tratado para que detenga la conducta. "Se requieren políticas de salud mental dirigidas especialmente a los hombres. Los hombres no llegan al sistema, y sí tienen problemas de salud mental. Se requiere salir a buscar a los hombres a nivel comunitario, cambiar el modo de tratar a los hombres y se requiere que el personal de Salud tenga formación en género para poder acoger a los hombres", dice.

Para Duarte, la solución de estos signos de violencia y de la crisis en el imaginario colectivo de la identidad masculina, pasa por políticas públicas. "Eso quiere decir "meterle mano" a todo lo que huela a sexismo: Al cine, la tele, la publicidad, los diarios. Hacer algo para dejar de transmitir mensajes que potencian este tipo de cuestiones. No puede ser que en los textos escolares aún María compre en la feria y Pedro construya casas".

Claudia Dides, de Flacso, quien cree que "el gran desbarajuste para los hombres" se relaciona con el empoderamiento de las mujeres para defender sus derechos", comparte que la educación tiene una gran deuda en este tema: "Salud ha hecho lo suyo, aunque no es mucho. Pero en Educación no existen programas que les enseñen a los niños que pegarle a una mujer no es distinto a pegarle a otra persona. Hay algunas campañas para el matonaje escolar, pero nada para promover la relación sana entre los géneros", reclama. (www.lanacion.cl)